viernes, 30 de marzo de 2012

Por siempre Lucas


Un 30 de marzo, pero de 1984, era bienvenido al mundo Lucas Damián Molina. Comenzando su carrera en un club de la ciudad de Quilmes, Lucas se desempeñaba como mediocampista aunque, según su propio apreciar, era "malisimo". Poco tiempo después la vida le dio revancha y llegó a Independiente a los 12 años de la mano del tio de Sebastián Rambert, quien lo incentivó a probarse.

Teniendo un paso destacadísimo por las inferiores del Club, Molina era tenido en cuenta por José Pekerman y Hugo Tocalli para formar parte de las selecciones juveniles y se daba el lujo de entrenar con Miguel Ángel Santoro en Independiente y con Ubaldo Matildo Fillol en la Selección.

Al margen de su paso por el seleccionado, Lucas debutó en Primera División un 30 de octubre de 2003 ante Vélez Sarsfield. Damián Albil, quien sufriera una lesión a los 27 minutos del primer tiempo, le dejaría el lugar al joven arquero de 19 años para que realice su primera presentación bajo los tres palos. El resultado finalizó 0-1 para Independiente pero la actuación de Molina redujo un resultado posiblemente más abultado.

El partido que todos recordaremos por siempre llegaría unos días más tarde. Independiente debía visitar a Boca Juniors en La Bombonera y Albil ya había quedado descartado para el encuentro. Lucas Molina sería titular desde el minuto 0 y se convertiría en la figura de la cancha esa tarde soleada en La Boca. El duelo finalizó 0 a 0 solo porque Lucas se encontraba defendiendo "a Sol y a sombra" el arco de Independiente. Luego de ese acontecimiento, la prensa, tanto nacional como partidaria, elogió al jugador durante la semana llegando hasta a decir que le sacaría el puesto al arquero titular cuando este se recupere.

Después de Boca, Molina fue titular durante tres partidos más: Vs. Chacarita (0-3), Vs. Racing Club (1-1) y Vs. Lanús (0-0). Ese partido ante Lanús, sería su último partido en Primera División. En 2004 ocupó el banco de suplentes, ya que el arquero titular, ante la partida de Albil, era Navarro Montoya. El 26 de noviembre del 2004 ocupó por última vez el banco en el empate entre Independiente y Estudiantes por 2 a 2.

La mañana del 28 de noviembre, lo encontraría durmiendo en su casa de Berazategui junto a su novia presentando algunas dificultades para respirar. Rápidamente, y al advertirlo su novia, Lucas fue trasladado al Hospital Sábato. A pesar de las corridas y esfuerzos, nada se pudo hacer y Lucas Molina murió pasadas las nueve de la mañana. La justicia determinó que la muerte se provocó por un paro cardio respiratorio no traumático, en el que nada se podría haber previsto ya que el jugador no presentaba ningún cuadro posible en sus estudios con Independiente ni con la Selección.

El pueblo Rojo estaba de luto desde hace unos meses cuando, en Agosto, había fallecido José Omar Pastoriza. Encima de ello, unos meses más tarde padecería la muerte también Emiliano Molina con tan solo 17 años y siendo también arquero, aunque no guardaba ningún parentesco con Lucas.

Hoy, la pensión que guarece a los chicos de las inferiores del Rojo que vienen desde el interior para obtener su chance en el primer equipo, lleva el nombre de "Cantera del Diablo Lucas y Emiliano Molina" en honor a los dos grandes arqueros que, de no estar marcados por el destino, estarían en pleno auge de su carrera.

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